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EL TERAPEUTA OCUPACIONAL DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL PACIENTE

imageHace algún tiempo un paciente (Pascual Berenguer), redactó al departamento de Terapia Ocupacional una carta dirigida a los Terapeutas Ocupacionales, donde expresaba de modo propio y desde un punto de vista del paciente (pero con algunos matices), lo que representaba para el nuestra figura.

 

Esta misiva, fue parte de mi discurso de graduación, discurso donde quise reflejar la importancia de nuestro trabajo y lo que representa para nuestros pacientes, el valor del (como me gusta llamarlo) “compromiso terapéutico”.

 

En esta ocasión y previa autorización de su autor “Pascual Berenguer”, la hacemos pública para todos vosotros.

 

Gracias Pascual!!

 


 

EL TERAPEUTA OCUPACIONAL DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL PACIENTE

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Soy un paciente en rehabilitación a consecuencia de un ICTUS sufrido hace 3 años.

 

Antes del Accidente, mi profesión era la dirección de un equipo de ventas. Empecé, hace ya muchos años como vendedor, y hay una frase que me enseñaron en uno de mis primeros cursos profesionales y que siempre he tenido muy en cuenta.

 

“LO QUE SABES ES MUY IMPORTANTE, PERO LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE ES LO QUE HACES CON LO QUE SABES.”

 

Es decir, que la preparación y el aprendizaje de cualquier cosa a la que te dediques es importante, pero luego, hay que saber aplicarla para lograr el objetivo que te habías planteado.

 

Y creo que en esta ocasión, que me han pedido mi punto de vista como paciente del trabajo del terapeuta ocupacional, también me va a servir.

 

Naturalmente, mi punto de vista es sobre el trabajo de mi terapeuta y las sensaciones experimentadas como paciente.

 

Recuerdo que en mi primera sesión me miró mi brazo pléjico, el izquierdo, y me preguntó si podía hacer algún movimiento activo con él. Yo le respondí que no, tajantemente, porque realmente no podía hacer nada. No se dio por enterado e insistió: “Mueve lo que puedas, no te preocupes por si es poco”. Yo intenté mover algo, con la seguridad de que se convencería que sería inútil. Con mucho esfuerzo, despegué el antebrazo de mi cuerpo unos 15 cms. Y le señalé: Eso es todo lo que puedo hacer. Es suficiente, trataremos de buscarle utilidad.

 

Ahora, al cabo de 2 años de tratamiento, me he dado cuenta de que aquél pequeño movimiento me ha sido muy útil para poder ponerme las camisas, chaquetas y cazadoras, al principio con muchísima dificultad, pero aumentando la destreza en la medida que voy practicando.

 

Y ahí está la clave del trabajo de estos terapeutas.

 

El fisio te estira la musculatura y te la acondiciona para que puedas moverla lo mejor posible. El neurólogo, trabaja tu cerebro para que puedas desarrollar la máxima cantidad de funciones de la mejor manera, pero el terapeuta ocupacional te enseña a emplear todo ese aprendizaje para que tu vida diaria, dentro de tus limitaciones, la puedas vivir con la máxima normalidad.

 

Porque uno, cuando sufre un ictus y le quedan secuelas físicas, no sabe hacer las cosas de otra manera que como siempre las hizo. Y la tendencia es a seguir haciéndolas igual, y si no puede, se considerará un inútil. Mi terapeuta me ayudó a saber usar mis tratamientos para disfrutar de la vida. Quizá cambiando hábitos, pero vivo. Aprovecho para darle las gracias.

 

Como siempre, la frase tiene razón. Hacemos entrenamiento, preparación etc, pero luego hay que aprender a hacer el ensamblaje para vivir.

 

Es por ello que para mí, más que terapeuta ocupacional, debería llamarse Terapeuta vital.

 

Pascual Berenguer

Paciente, 61 años.





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