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Prueban que el bilingüismo puede retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer

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  • Una investigación realizada por científicos del hospital St. Michael de Toronto mediante la utilización de escáneres descubre que las personas que hablan más de un idioma no presentan los síntomas del Alzheimer hasta que tienen el doble de daños cerebrales que las personas monolingües.

 

Científicos del hospital St. Michael de Toronto aseguran haber conseguido la primera prueba física de que el bilingüismo puede retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

 

Mediante la utilización de escáneres TC (Tomografía Computerizada, una prueba radiológica basada en el uso de rayos X y potentes ordenadores que consiguen imágenes del interior de los pacientes para conocer si sufren alguna enfermedad), el equipo de investigadores descubrió que las personas que hablan más de un idioma no presentan los síntomas del Alzheimer hasta que tienen el doble de daños cerebrales que las personas monolingües.

“Esto es inaudito. Ninguna medicina ha conseguido retrasar la aparición de los síntomas, y ahora tenemos pruebas de que sería posible a un nivel neuroanatómico”, indicó el doctor Tom Schweizer, un neurocientífico que dirigió la investigación.

 

El estudio ha sido publicado Internet, en la revista especializada Cortex.

 

Los investigadores compararon un grupo de pacientes con fluidez bilingüe con otro grupo de pacientes monolingües. Ambos grupos habían sido diagnosticados con probable enfermedad de Alzheimer y tenían niveles similares de educación y habilidades cognitivas, tales como atención, memoria, planificación y organización. A pesar de que ambos grupos se comportaron del mismo modo en todas las pruebas de desempeño cognitivo, las exploraciones de los pacientes bilingües mostraron atrofia en el doble de áreas del cerebro que se sabían afectadas por el Alzheimer.

 

Anteriores estudios habían encontrado retrasos de hasta cinco años en la aparición de los síntomas del Alzheimer en pacientes bilingües, pero esta es la primera investigación que ha logrado dar con una evidencia física a través de una tomografía computerizada.

 

Schweizer explicó que las personas bilingües realizan un uso constante de su cerebro, y que el mantenerlo activo contribuye a la salud general de este órgano. Por esta razón, los médicos suelen animar a las personas mayores a realizar crucigramas o sudokus. Según el doctor, debido a que las personas bilingües están cambiando continuamente de un idioma a otro, sus cerebros pueden estar mejor preparados para compensar las conexiones neuronales que se pierden con el Alzheimer. Estos resultados son especialmente importantes en un país como Canadá, que es oficialmente bilingüe, y que tiene también un gran número de inmigrantes para los que el inglés o el francés son el segundo idioma, después de su lengua de origen.

 

El estudio se ha llevado a cabo en Toronto, y la segunda lengua de muchos de los participantes en la investigación era el francés, el inglés o el chino. En cualquier caso, Schweizer quiso dejar claro que el bilingüismo no evita el Alzheimer, y explicó que, una vez que aparecen los síntomas, no se sabe aún si la enfermedad progresa más despacio o no en las personas bilingües.

 

En noviembre del año pasado, otro estudio canadiense incidía también en los efectos positivos del bilingüismo a la hora de retrasar la aparición del Alzheimer.

 

En esta ocasión, la investigación, publicada en la revista Neurology, fue llevada a cabo por científicos del instituto Rotman, del Centro de Investigaciones Geriátricas Baycrest de Toronto. Los autores examinaron los expedientes médicos de más de 200 pacientes en los que la enfermedad había sido diagnosticada y constataron que quienes habían hablado a menudo dos o tres idiomas durante varios años se habían beneficiado de un plazo de hasta un cinco años hasta aparecer los síntomas de pérdida de funciones mentales.
“No estamos diciendo que el bilingüismo puede prevenir la enfermedad de Alzheimer u otros desórdenes cerebrales, pero puede contribuir a crear reservas cognitivas en el cerebro que parecen retrasar la aparición de síntomas del Alzheimer durante un buen tiempo”, declaró el doctor Craik, especialista en cognición.

 

Estos hallazgos se suman a otras investigaciones científicas ,según las cuales factores como el ejercicio físico y una alimentación sana pueden ayudar al cerebro ante un declive de sus capacidades cognitivas.

 

La enfermedad de Alzheimer, también denominada mal de Alzheimer, o demencia senil de tipo Alzheimer, es una enfermedad neurodegenerativa, que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida progresiva de la memoria y de otras capacidades mentales, a medida que las células nerviosas (neuronas) mueren y diferentes zonas del cerebro se atrofian. La enfermedad suele tener una duración media aproximada después del diagnóstico de 10 años, aunque esto puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico.

 


El Alzheimer es la forma más común de demencia, es aún incurable y terminal, y aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años de edad. Los síntomas de la enfermedad como una entidad nosológica definida fueron identificados por Emil Kraepelin, mientras que la neuropatología característica fue observada por primera vez por Alois Alzheimer en 1906. Así pues, el descubrimiento de la enfermedad fue obra de ambos psiquiatras, que trabajaban en el mismo laboratorio. Sin embargo, dada la gran importancia que Kraepelin daba a encontrar la base neuropatológica de los desórdenes psiquiátricos, decidió nombrar la enfermedad “Alzheimer” en honor a su compañero.

 


Por lo general, el síntoma inicial es la inhabilidad de adquirir nuevos recuerdos, pero suele confundirse con actitudes relacionadas con la vejez o al estrés. Ante la sospecha de Alzheimer, el diagnóstico se realiza con evaluaciones de conducta y cognitivas, así como neuroimágenes, de estar disponibles.

 


A medida que progresa la enfermedad, aparecen confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del lenguaje, pérdida de la memoria de largo plazo y una predisposición a aislarse a medida que los sentidos del paciente declinan. Gradualmente se pierden las funciones biológicas que finalmente conllevan a la muerte. El pronóstico para cada individuo es difícil de determinar.

 


La causa de la enfermedad es aún desconocida. Las investigaciones suelen asociar la enfermedad a la aparición de placas seniles y ovillos neurofibrilares. Los tratamientos actuales ofrecen moderados beneficios sintomáticos, pero no hay tratamiento que retarde o detenga el progreso de la enfermedad.

 


El día internacional del Alzheimer se celebra el 21 de septiembre, fecha elegida por la OMS y la Federación internacional de Alzheimer, en la cual se celebran en diversos países actividades para concienciar y ayudar a prevenir la enfermedad.

Fuente: Diario El Popular de Toronto (Canadá)





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